3 mar 2010

Huir



Huir


Camino hacia una meta ficticia
sin detenimiento al pozo
sólo, lanzo la moneda, a pesar
de la sed

Paseo bajo la polución sonriente
que el sol me propicia
y dejo tras de sí la sombra;
ante la ignorancia
de su persecución

Vivo en el andar
con el único divertimento
de unas chinescas en la pared,
y divago entre los sueños
que la noche me exige

Creo huir de la oscuridad
sin embargo,
yazgo en su lecho.

Begoña M. Bermejo








2 mar 2010

Al Despertar



Al Despertar

Se ocultan las orillas bañadas en flor,

no hay resquicios

del vivaracho placer de una edad temprana.

Espasmos que erizan lo sensible

para desaparecer como si de magia se tratase


Solo quedan ápices de vileza

que fortalecen al odio donde no hallo afecto.


Quizás no llegó a existir… y ahora,

despierto de los océanos de corales

para ver las escamas, de una cola de sirena.


Begoña M. Bermejo

Recuerdo a los pies de Felipe III


Recuerdo a los pies de Felipe III

No hay mar que bañe
la inspiración del poeta
con el reflejo de la luna sobre él.
Es el sol
la mayor estrella. Amanece
en la copa de un Madroño, la que da
sombra al gran oso, y avanza
en varios caminos. Por el arenal
se llega a escuchar
la gran ópera. Las hermanas
Carmen y Preciados nos enseñan
los autógrafos de grandes modistos.
La vía de San Jerónimo
nos obliga a probar
sus dulces violetas.

Crecernos en la Mayor
hasta su plaza, para oír
al barquillero: ¡Al rico barquillo
de canela para el nene y la nena,
son coco y valen poco,
son de menta y alimentan,
de vainilla, ¡que maravilla!,
y de limón, que ricos son!

Sentada a los pies de Felipe III,
vuelve a mi, el sabor
de la ciudad donde nací,
Madrid.

Begoña M. Bermejo