2 mar. 2010

Recuerdo a los pies de Felipe III


Recuerdo a los pies de Felipe III

No hay mar que bañe
la inspiración del poeta
con el reflejo de la luna sobre él.
Es el sol
la mayor estrella. Amanece
en la copa de un Madroño, la que da
sombra al gran oso, y avanza
en varios caminos. Por el arenal
se llega a escuchar
la gran ópera. Las hermanas
Carmen y Preciados nos enseñan
los autógrafos de grandes modistos.
La vía de San Jerónimo
nos obliga a probar
sus dulces violetas.

Crecernos en la Mayor
hasta su plaza, para oír
al barquillero: ¡Al rico barquillo
de canela para el nene y la nena,
son coco y valen poco,
son de menta y alimentan,
de vainilla, ¡que maravilla!,
y de limón, que ricos son!

Sentada a los pies de Felipe III,
vuelve a mi, el sabor
de la ciudad donde nací,
Madrid.

Begoña M. Bermejo





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